¿Has escuchado hablar del efecto Pygmalion de Rosenthal y Jacobsen?

Fue un experimento realizado por primera vez en 1968. Este consistía en la realización de una prueba de inteligencia a X cantidad de niños. Los investigadores informaron a los maestros de dichos niños que sólo el 20% de estos mostraban un potencial muy alto y por ende su desarrollo académico a lo largo del ciclo escolar sería extraordinario. Lo interesante del experimento es que los investigadores seleccionaron a ese 20% de manera aleatoria, sin decirle a nadie.  Al finalizar el ciclo escolar se les volvió a hacer la prueba de inteligencia y los alumnos seleccionados dentro del 20% sobresalieron en la nueva prueba.

Este estudio psicológico tiene mucha vinculación con la relación docente – alumno; demostrando que ante las expectativas altas sobre un alumno, el docente propicia un ambiente idóneo para el aprendizaje. Por lo tanto, podemos decir que los docentes son guías emocionales, sociales y académicos que influyen en el desarrollo de los niños y jóvenes.

Una de las principales características que debe de tener la relación docente – alumno es la emoción. Según Emmanuel Levinas la emoción “es el a priori de todo conocimiento” (Luis Guillermo Jaramillo Echeverri, 2010). En otras palabras; como docente, tienes la obligación de buscar marcos emocionales que permitan un contexto agradable al aprendizaje significativo. Si logras una emocionalidad positiva, tu alumno tendrá apertura al conocimiento, por ende interés y curiosidad por saber más sobre lo que le estás hablando.

Para generar ese aprendizaje, es necesaria otra de las características importantes dentro de la relación docente – alumno y es la relación sujeto – sujeto. Este tipo de relación tiene como fin entender que los involucrados en la relación deciden por sí mismos. Es decir, como docente entiendes que la clase y lo aprendido en ella es decidido tanto por ti y por los alumnos. Ambos son aprendices y maestros. Evidentemente, habrá momentos en donde la relación tendrá un tinte de autoridad porque al final el alumno debe de aprender ciertas cuestiones académicas indispensables. Entonces, eres el responsable de la relación e igualdad necesaria entre tú y los alumnos para que se produzca el aprendizaje. Recordando, a su vez, que el alumno es el único que puede ampliar su propio mapa mental a través del interés y la apertura por lo que como maestro debes buscar formas de motivar a los alumnos para que ese interés y apertura continúen clase tras clase.

Para tener una relación de calidad entre tú y tus alumnos, es importante que recuerdes el poder de tus palabras. Tus palabras permitirán a los alumnos entender no sólo la materia que estás impartiendo sino también estarás ayudando a formar sus habilidades transversales. Y es en ello en dónde radica la importancia de la relación entre docente y alumnos.

A través de las activaciones educativas, Ciclonatura  te ayuda a desarrollar las habilidades necesarias para crear una relación de calidad con tus alumnos y juntos optimicen el aprendizaje.


Biografía:

Rosenthal, R, and L. Jacobsen. Pygmalion in the classroom: teacher expectation and pupils’ intellectual development. New York: Holt, Rinehart and Winston, 1968.


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