Desde la antigüedad, el propósito de la medicina ha sido el curar las enfermedades, sin embargo, con el paso del tiempo la prevención también ha formado parte de ese propósito; además, ha adoptado características fundamentales, las cuales se reflejan actualmente en la actitud de la sociedad hacia el hombre y su cuerpo, así como en la valoración del conjunto salud-enfermedad.

Mi nombre es Diana Morales, soy médico cirujano y sub-coordinadora de Prevención y Servicios Médicos en Ciclonatura. El día de hoy hablaremos de la relevancia que tiene esta profesión en el entorno social, así como de las habilidades transversales que conlleva.

Hoy en día la práctica de la medicina implica una relación entre el médico (el agente activo del proceso sanitario), el enfermo (el paciente o agente pasivo que recibe la acción del médico) y la enfermedad (la entidad nosológica que enlaza al médico y al enfermo), con lo anterior el profesional de salud debe poner a disposición de la población los conocimientos, las habilidades y el buen juicio adquiridos durante su formación para prevenir y/o curar enfermedades, y del mismo modo mantener e inclusive mejorar su bienestar.

El ejercicio de esta profesión siempre ha necesitado de una vocación de servicio y, por lo tanto, requiere que el médico cultive ciertas cualidades indispensables para la misma  (habilidades transversales) y que podemos enlistar a continuación:

A) Valores profesionales, actitudes y comportamientos éticos: Aquí se incluyen los principios éticos (secreto profesional), la responsabilidad legal y el ejercicio profesional centrado en el paciente (respeto a su autonomía, creencias y cultura).

B) Fundamentos científicos: La habilidad para comprender y reconocer la estructura y función normal del cuerpo humano (a nivel molecular, celular, tisular, orgánico y de sistemas, en las distintas etapas de la vida y en los dos sexos), las bases de la conducta humana (normal y sus alteraciones), los agentes causales y factores de riesgo que determinan el desarrollo de la enfermedad y por último el manejo terapéutico basándose en la evidencia científica disponible.

C) Habilidades clínicas: Nos referimos a la capacidad para obtener información fidedigna y confiable a través del interrogatorio, la exploración física, selección de estudios de laboratorio y/o gabinete que contribuyan al diagnóstico de una patología y finalmente a establecer un pronóstico y tratamiento.

D) Habilidades de comunicación: Una comunicación efectiva (tanto de forma oral como escrita) con los pacientes, los familiares, y otros médicos, nos permitirá obtener información relevante de nuestros pacientes para dirigirse con eficiencia y empatía hacia ellos y  sus familiares.

E) Promoción de la salud, y va de la mano con la creatividad para lograr concientizar al paciente.

F) Análisis crítico e investigación: Tener la habilidad de formular hipótesis, recolectar y valorar de forma crítica la información para la resolución de problemas, siguiendo el método científico.

G) Trabajo en equipo: Una de las habilidades más importantes, pues es necesaria desde que interactúas con un paciente, su familia y/u otros médicos en beneficio de su salud.

Como puedes darte cuenta, algunas de las habilidades transversales se adquieren fuera del ámbito laboral; otras forman parte de los rasgos personales de cada individuo, pero casi todas se pueden aprender y potenciar a través de formación especialmente orientada a trabajarlas. ¡En Ciclonatura encontrarás la oportunidad que esperabas para lograrlo!

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