Una competencia implica que dos o más personas, equipos u organizaciones busquen alcanzar una misma meta, lo cual resulta en un “ganador” y, por consiguiente, en varios “perdedores”. El éxito de uno de los participantes es inherente al fracaso del resto, ¿o no? Tal vez debemos preguntarnos si es esta la clase de esquema que debemos promover en las organizaciones.

El cómo competimos está altamente relacionado con las habilidades de resiliencia de cada persona, algunos ven la competencia como una amenaza, mientras otros la ven como un reto o una manera de ascender en su carrera. La percepción depende en gran medida de los recursos con los que se cuente, pues cada persona se enfrenta de distinta manera a este reto, mientras algunos piensan que deben de traicionar a sus compañeros para llegar a la cima, otros lo logran con el apoyo del resto.


Los pros

La competitividad definitivamente tiene muchos beneficios no sólo para la empresa, sino también para los colaboradores. Los estudios muestran que un ambiente competitivo aumenta la productividad, innovación, creatividad, motivación y concentración de los empleados, promoviendo la entrega de mejores resultados; así, los trabajadores tienen crecimiento laboral, mientras que la empresa puede alcanzar nuevos horizontes.  

Con un enfoque positivo, la competencia puede promover el respeto, la empatía y consideración hacia el resto de los miembros del equipo, pues nos brinda la oportunidad de detectar nuestras fortalezas y debilidades para desarrollar estrategias que nos ayuden a lidiar con la adversidad. Además, cuando se da de manera colaborativa, es una oportunidad para aprender de las fortalezas de nuestros compañeros.

La competencia influye de manera importante sobre la autoestima; cuando un individuo comienza a ver lo que es capaz de lograr, se genera un impacto positivo en su persona, anhelando retar sus límites, tal es el caso de las personas que practican deportes y continúan buscando superar nuevas metas.


Los contras

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Cuando el nivel de competitividad genera altos niveles de estrés en los colaboradores, los estudios muestran que los niveles de productividad comienzan a descender. Además, se generan dificultades entre los colaboradores al promoverse el trabajo individual por encima de la colaboración, resultando en una fuerte rivalidad.

En ambientes altamente competitivos, la autoestima de los empleados puede tener grandes repercusiones, particularmente sobre aquellos que no están logrando llegar a los primeros lugares. En estos casos, al no tener un reconocimiento sobre su trabajo, el empleado pierde confianza y, continuamente, produce los mismos resultados al no esperar alcanzar aquellos destacados.

¿Qué tanto es demasiada competencia?

Uno de los casos más destacados hoy en día por su acelerado crecimiento es el de Amazon. Su esquema de trabajo propicia un ambiente de alta competitividad entre los empleados, utilizando evaluaciones frecuentes donde los empleados pueden sabotearse unos a otros. Esta empresa tiene grandes recortes de personal de manera anual y podemos leer historias sobre empleados que han sufrido ataques de ansiedad o llorado en sus escritorios.

Por otro lado, los trabajadores también han mencionado que el trabajo en Amazon es apasionante precisamente porque los empuja más allá de lo que pensaban que era el límite, considerando incluso a ciertos compañeros como algunas de las personas más comprometidas que han conocido, pues jamás se conforman.

Si bien este es un caso extremo, hay algo que podemos aprender sobre Amazon: mantienen claro el objetivo. Parte de lo que hace a los empleados de Amazon tan apasionados por lograr resultados es que tienen claro que el objetivo es el cliente y trabajan duro para lograr cada vez menores tiempos de entrega. En otros casos, los problemas comienzan a surgir cuando el foco se coloca sobre la competencia en contra de los compañeros en lugar del bien de la empresa.

En Ciclonatura trabajamos para desarrollar habilidades que propicien una competencia cooperativa, siendo esta la que ha demostrado mejores resultados. Fomentamos el desarrollo de habilidades sociales como solidaridad, trabajo en equipo, iniciativa, liderazgo y empatía, ya que, si bien un alto nivel de competitividad puede lograr buenos resultados, es importante cuidar del bienestar de todos los colaboradores y recordar que la principal competencia para promover el desarrollo laboral es la que tiene cada uno de los empleados contra sí mismo.


 

Referencias:

Headges, K. (2015) Competition At Work: Positive or Positively Awkful? Forbes. Recuperado de https://www.forbes.com/sites/work-in-progress/2015/07/08/competition-at-work-positive-or-positively-awful/#2dd201962da8

Kantor, J., & Streitfeld, D. (2015) Inside Amazon: Wrestling Big Ideas in a Bruising Workplace. The New York Times. Recuperado de https://www.nytimes.com/2015/08/16/technology/inside-amazon-wrestling-big-ideas-in-a-bruising-workplace.html

Lau, C. & Kleiner, B. H. (2014) Make workplace competition healthier. Industrial Management: Institute of Industrial and System Engineers. Recuperado de http://www.iise.org/uploadedFiles/IMSeptOct14kleiner.pdf

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